#MuchasMás

Venimos a proponer en las voces de todas las mujeres y de los colectivos de la diversidad sexual: Partidos políticos feministas.

Texto: Rosana Albisini / Fotos: Irina Lavallena

La movilización de las mujeres está sacudiendo el escenario de todas las representaciones y discursos colectivos.

Las voces de las mujeres y la diversidad son las de Cecilia Grierson, Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson, Lohana Berkins y Diana Sacayan, entre muchas más. Así como las de las que no conocemos por sus nombres porque han sido invisibilizadas en sus espacios domésticos; esos que, transformados en privados, les cercenaron la voz, cuando no la vida.

Queremos partidos y espacios políticos que se nombren y se constituyan feministas.

No queremos “comisiones de mujeres” o “comisiones de personas trans”, no al menos, solamente comisiones.

Queremos partidos políticos de vanguardia que asuman que su posicionamiento ha sido hasta el presente extremista o fundamentalista por excluirnos. Que no es a nosotras, quienes militamos los feminismos en todas sus vertientes, a quienes han de tildar con dichos adjetivos.

Queremos exhibir que su pretendida “neutralidad” no ha sido tal.

Eso queremos romperlo.

No queremos gradualidades.

Las gradualidades en la comprensión nos matan a las mujeres. Hoy, en la Argentina, hay un femicido cada 18 horas y no permiten superar la barrera de los 40 años de expectativa de vida promedio a las compañeras trans.

Preguntamos y en nuestra interrogación están representadas todas las personas; mujeres, mujeres transgénero, mujeres transexuales, travestis, intersex; están las que difieren en sus orientaciones sexuales y las que sus identidades autopercibidas –tal vez- no puedan representárseles en sus conexiones neuronales porque todavía no saben claramente qué significa cada término que nos nombra y nos visibiliza.

Entendiendo, entonces, que la orientación sexual se refiere a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género, así como la capacidad mantener relaciones íntimas y sexuales con esas personas. Y la identidad de género se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal de cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Ésas, todas ésas, esperamos que se hagan efectivos los derechos en y con los programas de acción política partidaria.

Proponemos: partido político feminista. Sin ambages.

Porque… si han de sacudir la cabeza para entender que cuando preguntamos cómo será el diseño de políticas públicas de salud, por ejemplo, en un barrio de personas empobrecidas -porque no existen pobres, no nos engañemos, existen personas empobrecidas y si son mujeres o personas de los colectivos de la diversidad sexual, peor aún- y deben bucear mentalmente para encontrar el significado por fuera de la heteronormatividad patriarcal, si no les es posible meterse en la piel de cada una de aquellas personas, si acude aunque sea solamente un atisbo de homofobia, travestifobia, transfobia, lesbofobia, preguntamos todas: ¿qué políticas públicas se van a diagramar entonces cuando a esa salita llegue un varón trans embarazado?

Convenimos en que no hayan podido incorporar tales miradas feministas hasta el presente, pues tal vez sería exigirles categorías presentes a hechos acontecidos en el pasado.

Podemos entenderlo, no justificarlo; hacemos el esfuerzo, uno más, por comprenderles y que no nos gane el odio.

Venimos a proponer -para decidir integrarnos o no- que desde este presente hacia el porvenir, se erijan como partidos políticos feministas.

Así.

Feministas. Sin ambages.

Entonces, sólo si aún no sienten atravesado en los cuerpos el saber de que hablamos, necesitan sacudirse. Venimos a romper falsos paradigmas de aparente inclusión si quedan en palabras inertes que no se convierten en verbo.

Las mujeres y las personas de los colectivos de la diversidad trans venimos a preguntar a los partidos políticos -de los que queremos formar parte- a todos, si son partidos feministas, tal vez, solo tal vez, así podremos empezar a pensar un camino juntas.

Nuestra petición abarca el que se rebelen a la pretensión de decir que el “todos” nos incluye: ¡incorporen otro uso del lenguaje; ése otro que tildado de fundamentalista lo que está evidenciando es que el fundamentalismo patriarcal lo tienen ustedes!

Y siéntase incluidas todas, cuando decimos juntas; todas somos personas.

Hay que nombrar específicamente a los derechos de las mujeres y de los colectivos de la diversidad sexual como Derechos Humanos para que recién cuando se incorpore una mirada político partidaria/género-sensitiva sea posible decir simplemente: partido político.

Mientras tanto… proponemos: partido político feminista.

Estamos en el Siglo XXI

Partidos políticos feministas.

Proponemos… Movimiento Feminista Nacional Alfonsinista

Sin ambages.