Motochorros: el éxito de un invento de campaña

Si el lector cree que soy tan demente como para comenzar diciendo que “los motochorros son un invento de Macri”… está en lo cierto. Parece que estamos ante una moda, la de echarle la culpa de todo a la “pesada herencia”, pero en este caso es muy cierto lo que postula aunque, por cierto, la “pesada herencia” es del PRO.

Texto: Horacio Portela / Fotos: Archivo

La moto y sus jinetes, construcción de una imagen criminalizada por los medios corporativos y los polìticos de derecha.

El mediático fenómeno se convirtió en una de las palabras más utilizadas en los medios -pese a que ya hace mucho tiempo el Observatorio del AFSCA había recomendado no usarla-. Pero lo más increíble es que podemos ponerle “fecha de inicio” a la historia de los motochorros. Sí, el gran diario argentino utilizó la palabra por primera vez el 17 de marzo de 2007.

En este punto quiero citar el excelente trabajo de investigación que realizó “Motociudadanos” (Campaña mediática apoyando el patentamiento de personas – www.motociudadanos.com.ar – 2010) y muestra lo que parece increíble: cómo se inventa una palabra que no existe, se la mete en la cabeza de la gente y se convence a todos de que su mayor problema es ése.

Según el citado informe, “para analizar los datos, se recurrió a los archivos de los medios La Nación, Clarín y Página/12, analizando todos los días de cada mes en el periodo de años 2004 a 2010. Se tomaron las notas que incluyen el temario ´motochorros’ en su texto, y se puso especial énfasis en relacionarlas con la cronológica de los eventos relacionados con el proyecto macrista.”. En su introducción, el estudio dice: “Durante el año 2010, se dio una virulenta lucha entre el oficialismo porteño, representado por los legisladores del PRO, y la oposición al mismo, en torno a un polémico proyecto, el cual proponía colocar autoritariamente patentes sobre el cuerpo a las personas, y prohibir que dos ciudadanos circulen juntos por ciertas zonas de la ciudad. Una verdadera creación de un ghetto en democracia. Dicha idea, absolutamente irracional, fue introducida en el imaginario popular como algo correcto, e incluso ingenioso, mediante una cuidadosa campaña de marketing y propaganda, al mejor estilo de las llevadas a cabo por publicistas de antaño, del calibre de Joseph Goebbels.”

Si bien se hace casi imposible incluir todo ese informe dentro de éste, es muy importante al menos reproducir un pormenorizado detalle de las “apariciones” en medios que recopilan para un período comprendido entre 2004 y 2010, en el que se deja en evidencia la intencionalidad en la línea editorial de algunos medios, en especial del diario Clarín.

Veamos los más importantes:

Desde 2004 y hasta enero de 2007, un período de 3 años completos, ninguno de los diarios menciona a los “motochorros”. Antes de 2007, los medios simplemente se refieren, de manera correcta, a delincuentes, que eventualmente escapan en motocicleta.

El discriminatorio término “motochorros” es inventado por Clarín, en un par de notas publicadas el 17 de marzo de 2007. Antes de esa fecha, el término directamente no existía en el imaginario colectivo. Luego de la presión de Clarín, este término no aceptado en el lenguaje español, es adoptado lentamente por los demás medios, e insertado en la mente del público en general.

Correspondientemente, el nuevo término, el nuevo “enemigo a vencer”, aparece justo en plena campaña macrista, durante marzo de 2007, la cual busca votos haciendo palanca estratégica en la fobia de la sociedad a la “inseguridad”.

Recién en mayo del 2007, Clarín muestra un alza en las menciones a los “motochorros”, coincidiendo justamente con Mauricio Macri tratando de justificar la necesidad de la creación de la Policía Metropolitana debido a la “ola de inseguridad”. ¿Casualidad?

Luego de un período donde los medios se olvidan de los “motochorros”, estos resurgen casualmente en agosto de 2007, para apoyar la candidatura de Narváez junto a Macri, para gobernador de la provincia de Buenos Aires. Obviamente, la idea central de dicha plataforma política era combatir la “inseguridad”.

En enero de 2008, Clarín comienza su campaña a favor de los chalecos, tratando de introducir la idea mediante la nota “Chalecos con el número de la patente”. Para sorpresa de nadie, los “motochorros” aparecen de nuevo apoyando esta idea, para volver a desaparecer al mes siguiente por un largo período.

Más tarde, desaparecen nuevamente las novedades al respecto, coincidiendo con Mauricio Macri feliz por lograr la aprobación de la creación de la Policía Metropolitana en octubre de 2008. Ideal, justificar la creación de dicho cuerpo con una ola de “temibles motochorros”.

Luego de una actividad normal, los “temibles motochorros de leyenda” reaparecen recién en 2010, para apoyar la gestión macrista y desviar la atención de las innumerables críticas que volcaba la opinión pública sobre la misma.

Abril de 2010: Mauricio Macri y su gestión habían caído estrepitosamente en la opinión pública. Su gestión necesitaba desesperadamente un “enemigo a vencer”. La justicia le impedía utilizar pistolas Taser, y su plan contra los “Trapitos” se desmoronaba. Es justo en ese momento que anuncia su plan de “chalecos y ghetto”.

Mayo de 2010: El ataque de Clarín se endurece, bajando línea con una editorial donde trata de insertar la idea de que “es necesario” que las personas vistan una patente sobre el cuerpo. Suceden nuevas protestas de ciudadanos en contra de dicha medida. Mauricio Macri espera que la polémica por dicho proyecto lo aleje de la causa en la que está procesado por escuchas ilegales. Macri entendió que el arreglo de veredas y calles no alcanzaría para compensar los sacudones judiciales que el Sr. Oyarbide iba agitando primero en los medios y después en Tribunales. Entonces, llegaron los anuncios para la tribuna porteña, sedienta de seguridad: tolerancia cero para limpiavidrios, trapitos y piqueteros, y limitaciones para que los motociclistas circulen con patentes sobre su cuerpo, y sin pasajero.

Junio de 2010: Mientras que otros medios no le dan mayor importancia al proyecto, Clarín llega a publicar diecinueve artículos a favor del mismo. El lobby mediático publica notas atacando a la oposición, y presionando la opinión pública hacia un punto favorable en los intereses macristas. Mientras tanto, el Sr. Macri, fiel a su doble moral, viaja en una motocicleta sin casco, y desprecia al trabajador, que le hizo el favor de llevarlo, llamándolo “motochorro” públicamente, y se ufana de su hazaña frente a los medios.

Julio 2010: La campaña mediática se intensifica. Además, otro revés para Macri: la justicia suspende definitivamente el uso de pistolas eléctricas por parte de la Policía Metropolitana, debido a que son consideradas elementos de tortura. Guillermo Montenegro, ministro de Seguridad porteño, habló de convocar a “una iniciativa popular” para que los vecinos se pronuncien sobre las leyes contra “motochorros” y “trapitos”. Es la primera vez que se habla de una “iniciativa popular” para forzar la aprobación de leyes en contra tanto de la moral, como de la Constitución Nacional y la de la C.A.B.A.

Agosto 2010: Una nueva explosión mediática: mientras que La Nación y Pagina/12 solo publican 14 y ninguna nota, respectivamente, Clarín inunda la conciencia popular con 43 “notas” sobre “motochorros”, casi dos por día. Ningún otro tema recibe semejante atención durante ese mes. Dicha presión coincide con la proximidad de la votación del proyecto en la legislatura porteña.

Septiembre de 2010: El 9 se vota el proyecto, y el PRO fracasa en su intento de imponer medidas fascistas, y patentar sobre el cuerpo a la población. Los chalecos numerados no son obligatorios, y la medida es solo temporal. Clarín igualmente desinforma y miente a la población, indicando que el uso del chaleco es obligatorio, omitiendo indicar que no usarlo no conlleva ninguna pena, y que era solo a prueba por 180 días. El Gobierno porteño, pese a celebrar una victoria pírrica, no quedó conforme con la ley que votó el 9 de ese mes la Legislatura.

Me hubiera gustado transcribir más páginas de ese excelente trabajo de investigación. Pero me parece que ha dado pie para mostrar lo que ha pasado desde 2010 a la fecha en gran parte de un período en el que Macri utilizó la C.A.B.A. como laboratorio para este experimento mediático. Luego, Vidal y Ritondo volvieron al ataque en la actualidad como una muy buena forma de tapar otros problemas.

Pero la historia va más allá. Hay actores que intentaron pasar desapercibidos, pero con el tiempo se comprometieron tanto con la loca idea de “echarle la culpa de todo a las motos” que dejaron marcas inevitables. Entre ellas, las de Alejandro Granados, seduciendo desde su cargo ministerial al entonces gobernador Scioli -hoy en día, reconoce que fue una medida absurda y apoya a los motociclistas que luchan contra el chaleco- y las de Dulce Granados (esposa de Alejandro), presentando disparatados proyectos en la Cámara de Diputados de la Nación; así como de la mismísima “Pato” Bullrich, primero como diputada nacional y ahora, como ministro de Seguridad de la Nación. Llegando al paroxismo, al intentar crear un “Registro Nacional de Legítimo Propietario de Moto”. Como si se tratara de un arma o de un material controlado.

Pero… ¿existen estadísticas confiables? En realidad, no, solo tenemos un par de datos en los que incluso se “demostraba” que el problema “motochorros” iba desde el 6% hasta cerca del 15% de los robos ocurridos en el AMBA (Área Metropolitana Buenos Aires). Ese conglomerado de ciudades en las que el PRO deseaba desembarcar, y que como lo ha logrado, entonces ahora “no hay más información” sobre el tema. El AMBA es de por sí la zona más caliente del país en lo político y debe serlo también en la “inseguridad”. Por ello, hace muy poco, la gobernadora Vidal aseguró en varios medios que solo en cuatro noches habían secuestrado 11 mil motos y 174 kilos de droga de la modalidad “moto-delivery” (un poco grandes los números, ¿no?)

 

Ahora… ¿qué es un motochorro? La definición es sencilla: Es un delincuente que utiliza como medio de transporte una moto. ¿Hay muchos motochorros? Bastantes y, según la lógica del gobierno, todos andan siempre de a dos y por eso es tan importante prohibir que dos personas transiten en moto si no están lo suficientemente identificados como “personas decentes”.

¿Y los otros, qué son? Los demás son robos… No hay un nombre especial para quienes secuestran a bordo de un auto, para quienes usan una 4×4 para arrancar un cajero automático, para quienes llegan a pie y saltan la reja de una casa. Todos esos, toda esa gran mayoría no son “motochorros”, no tienen una denominación propia… Hasta podríamos decir que, en algunos casos, son “motochorros que eventualmente están a pie o en auto”… pero nadie los define ni etiqueta.

Los “motochorros” son un invento mediático. Generado para ser utilizado como herramienta de temor en la gente. Producido íntegramente en redacciones y estudios. Sé que cuando usted lee esto podrá pensar en que no estoy viendo todo el panorama. No veo que los “motochorros” existen, no veo que todos los días asaltan gente. Si, los veo. Pero lo que veo es delincuencia.

Y ése es el problema, los “motochorros” no existen. Simplemente, hay delincuentes que se moverán en lo que les convenga moverse para delinquir. Hace un tiempo, un movilero de un canal de noticias dijo, mientras relataba un hecho, que “los motochorros habían huido en un Gol” (automóvil de VW). De inmediato pensé en cuánto ha penetrado la palabra en la gente, al punto de que “delincuente” y “motochorro” son lo mismo. Incluso, hasta el mismísimo Presidente de la Nación dijo ante todos los medios que había hecho dedo “a un motochorro” en lugar de decir “a un motociclista”. Pero si uno mira bien lo que está pasando, uno de los delitos más recurrentes es el secuestro. Y ello nunca se hizo ni se hará con una moto. Incluso, muchas personas temen cuando ven una moto con dos personas en ella.

Seamos realistas, si usted para a media docena de personas que fueron víctimas de ilícitos y les pide que los que fueron asaltados por motochorros levanten la mano… como mucho una lo hará. El resto, esa enorme y silenciosa mayoría, fueron víctimas de entraderas, de robos, de secuestros, de ataques piraña en las calles… de muchas formas de robo que se intentan lavar en una forma delictual anónima.

Los “motochorros” son un proyecto comunicacional, que usa todo lo que se pueda usar para que usted crea que la inseguridad pasa únicamente por un actor. Y allí aparecen las medidas mágicas… Macri, con el decreto 171/17 crea la figura para erradicar los motochorros. “Un casco y un chaleco patentados” serán la base, y los municipios en todo el país podrán aplicar restricciones a la circulación en esos vehículos; en especial, en las zonas donde más circulan: en las céntricas y comerciales. Y así, la inseguridad desaparecerá del país.

Y mientras ganamos la lucha contra la inseguridad, estaremos dejado sin movilidad a casi 8 millones de familias. Porque en Argentina la gran mayoría de los casi ocho millones de motovehículos (cantidad cercana a la de autos), son “soluciones de movilidad” para personas de recursos limitados. La moto ha reemplazado, en gran parte del país, al transporte público. Donde hay motos no hacen falta “metrobuses” ni otras soluciones en masa. Cuatro motos ocupan el mismo espacio que un automóvil mediano. Transportan el doble de personas, consumen una tercera parte del combustible y contaminan casi diez veces menos. La moto es una gran solución para los trabajadores. Es económica, ecológica y, por sobre todo, fácil de mantener. Pero no es un buen negocio para grandes empresas y para colmo, pagan peajes ínfimos en las autopistas.

Cuando comiencen a limitar las motos, los delincuentes harán lo que hacían antes: volverán a utilizar autos o a caminar. Volverán a arrebatar en la vereda y luego correr, a apretarte desde una 4×4 contra el cordón de la vereda para sustraerte el auto… a entrar a tu casa como siempre hicieron… Y vos no te vas a dar cuenta. Porque esos robos están invisibilizados desde hace tiempo por la prensa. Los minimizan, reducen su impacto en el público. Vos crees que la proporción es de 5 de cada 6 robos y no de apenas 1 cada 6.

Te van a vender sus éxitos como cuando Vidal vendió en los medios que en cuatro noches habían secuestrado 11.000 motos y 174Kg de drogas… Y todos sabemos que la gente vota a los exitosos, y mucho más si son de ojos celestes e ingenieros, o simpáticas amas de casa con cara de inocente. Aunque siempre, desde el primer momento, les hayan mentido y el monstruo que ellos están matando lo gestaron, amamantaron y criaron con mucho cariño.

¿Y vos? Vos seguirás igual, pues la moto no es el problema… El problema son los delincuentes.

P.D.: Si el lector esperaba le explicara por qué no se deben colocar la patente de un vehículo en la ropa de las personas… Es sencillo: porque las personas no se patentan.